martes, 30 de septiembre de 2008

Estados de ánimo


El sol intenta guiñarme un ojo pero no me convence. Días raros, llenos de una melancolía extraña sin una forma concreta. Las personas que se han ido, y que se van. Lo días llenos de rutina y cansancio. Los amigos de los que no sé nada y por los que me preocupo. Todo se junta en un mejunje de color extraño que bebo sin rechistar.
Algunas ilusiones vuelven de un viaje en el tiempo. Pero hay otra cosa que ha vuelto, la locura. Creo que tanto la buena como la mala, y eso quiere decir que estoy regresando de mi pozo, estoy subiendo.
Respiro profundamente. Llenando mis pulmones de historias sangrientas, acordes y apuntes de medicina. Las caras de los extraños del metro me inspiran personajes extraños a los que aún no he dado forma.
Andando, he decidido seguir andando aunque me pierda por el camino. Pensé en mirar hacia abajo, pero este puente hacia el otro lado me da miedo. Y si caigo pues me vuelvo a levantar (¿no era así la canción?).
Vivimos tiempos difíciles con la crisis tanto existencial como económica y el egoísmo que vuelve a resurgir de todas las esquinas. Quizá sea ese el camino, salvar cada uno lo suyo y a los demás que les den. Total si no pisas te pisan, ¿no?
Yo sigo optando por ayudar a que se levanten los demás. No podría caminar viendo sufrir al de delante o puede que sí y simplemente me engañe. La generosidad puede que sea una ilusión, pero es la más bonita que he tenido. Espero que me acompañe más a menudo y que calle a esa voz que dice: si no han sido buenos contigo, por qué serlo tú con ellos.

Tiro el dado y sin mirar ya sé que saldrá un ocho.

PAZ Y AMOR

domingo, 28 de septiembre de 2008

Y te vi bailar bajo la lluvia


Descubrí que los sueños se hacen realidad si sabemos soñar. Últimamente me encuentro de mejor humor, no sé si es por mi dieta súper-sana o por el comienzo del otoño y el frío, de cualquier modo, parece que no me encuentro en mi piel. Mi cabeza vuela por mundos que creía cerrados ya, y he vuelto a encontrar tiempo para escribir.

Tengo ganas de navegar, de sentir la brisa del mar con ese olor a sal que me emborracha en esperanza y paz. Los días se hacen muy largos y cansados, pero por el momento estoy alargando las horas, haciendo muchas más cosas que nunca.
Creo que es hora de saltar el bache, o más bien la montaña, en el que llevo ya más de año y medio. No sé que me espera al otro lado, puede que sea un precipicio, pero no importa. De algo hay que morir.
El próximo paso será decirme a los ojos que me quiero, ¿no? La autoterapia no funciona, pero está claro que seguir mirando esos ojos de color extraño al otro lado del espejo y criticando a su dueña no es el camino.
Creo que se avecinan cambios. Dudo que todos sean buenos, pero los necesito. Volver a tomar el control y dejar hasta cierto punto la autocritica es algo que deberíamos hacer todos. Aprender a querernos, a quererme más.
Y bailar bajo la lluvia…


PAZ Y AMOR

viernes, 26 de septiembre de 2008

Libro en blanco


Sentada en el andén. Quedan dos minutos. Mis ralladas mentales se aceleran desde que el Mp3 decidió esta mañana no acompañarme en mi viaje. Al entrar en el tren, veo sitios libres por primera vez en meses, parece que los madrileños decidieron hoy no madrugar, envidio su decisión y me maldigo por no haberla imitado. Y cometo el error de sentarme.
Me despierto en un cuarto. Parece que había dormido en el suelo, que a juzgar por el aspecto lleva mucho tiempo sin ser limpiado. Salgo del cuarto para ver un inmenso pasillo lleno de puertas y cuadros aparentemente en blanco. Al final del pasillo una ventana muestra la tormenta del exterior. Los rayos y truenos le dan un aire aun más tétrico al lugar, lo que me hace sonreír. Me recuerda de alguna forma a la casa de la Familia Adams en la que siempre quise vivir.
Decido investigar por la casa, hasta que veo en un cuadro algo que me recuerda a un sitio conocido.
Y sin saber cómo aparece una puerta enorme ante mí. Al abrirla entro en la biblioteca más grande y maravillosa que jamás había visto. Además de millones de libros, hay un sillón y una chimenea que invitan a coger un libro y comenzar sin pensarlo a leer. Miro las estanterías sin saber qué escoger hasta que veo un gran libro. Parece antiguo y no tiene título en su carátula de cuero negro. Parece hecho para mí, pero al abrirlo está vacío.
Siento como el tren se para y me despierto. He llegado a Ciudad Universitaria. Bajo del tren y suena el despertador.


PAZ Y AMOR

domingo, 21 de septiembre de 2008

El Reflejo

“Un hermoso joven que todos los días iba a contemplar su propia belleza en un lago. Estaba tan fascinado consigo mismo que un día se cayó dentro del lago y se murió ahogado.En el lugar donde cayó nació una flor, a la que llamaron Narciso.
Cuando Narciso murió, llegaron las Oríades - diosas del bosque - y vieron el lago transformado, de un lago de agua dulce que era, en un cántaro de lágrimas saladas.

- ¿Por qué lloras? - le preguntaron las Oríades.

- Lloro por Narciso - respondió el lago.

- Ah, no nos asombra que llores por Narciso! - prosiguieron ellas -. Al fin y al cabo, a pesar de que nosotras siempre corríamos tras él por el bosque, tú eras el único que tenía la oportunidad de contemplar de cerca su belleza.

- ¿Pero Narciso era bello? - preguntó el lago.

- ¿Quién sino tú podría saberlo? - respondieron, sorprendidas, las Oríades -. En definitiva, era en tus márgenes donde él se inclinaba para contemplarse todos los días.

El lago permaneció en silencio unos instantes.

Finalmente dijo:
- Yo lloro por Narciso, pero nunca me di cuenta de que Narciso fuera bello. Lloro por Narciso, porque cada vez que él se inclinaba sobre mis márgenes yo podía ver, en el fondo de sus ojos, reflejada mi propia belleza”.



La leyenda de Narciso por Oscar Wilde.






He recordado a Narciso hoy, pero no porque me mire en el espejo constantemente, sino por el lago. A veces me pregunto si al mirar a otros lo que busco es mi propia belleza. Critico, juzgo y en mi retorcida cabeza intento sentirme superior aunque al llegar a casa no me lo crea. La necesidad del ser humano de estar por encima de los demás es casi patológica. Somos capaces de pensar que poseemos todos los defectos que existen y al mirar a otros pensar a la vez que en el fondo somos mejores. No sé si se trata de un mecanismo de defensa del autoestima o simplemente que nuestro propio ego nos lleva a llorar por perder el reflejo en los ojos del otro.

La solución no se hallarla. Si se encuentra en saberse mirar mejor a los propios ojos o en pensar que si los demás son mejores en algo podremos aprender de ellos, no lo sé. Lo que si sé es que al leer la versión de Oscar Wilde de Narciso, me he sentido lago y como tal soy culpable.

Y la siguiente pregunta quizás sea ¿qué es lo verdaderamente bello?

PAZ Y AMOR

domingo, 14 de septiembre de 2008

Un día raro


Huele a despedida, a promesa, a cambio, a escalofríos.

Ayer encontré el rayo de esperanza que sin saberlo aún poseía, abandoné el pesimismo por un momento y me vi capaz de cambiar tantas cosas que me asusté. No sabía que seguía llevándolo dentro, y aunque parezca mentira, me alegré de que estuviese ahí guardado.

No sé si este cambio se debe a mi estado de humor, a que ayer las charlas sobre la Pastoral Juvenil fuesen de alguna forma inspiradoras o que ya era hora de que empezase a entender que en mi pozo me he acomodado demasiado.
Si algo tengo claro es que hay mucho que hacer y que paso a paso puedo conseguirlo. Sigo teniendo presente que todo va mal últimamente, pero al llegar al fondo, ya no se puede caer más. Espero que no sea una trampilla. No quiero volver a pronunciar la pregunta fatídica.
Y en los delirios causados por la fiebre encuentro pesadillas olvidadas y sueños por cumplir. Cuando se me pase la enfermedad volverán las fuerzas y aunque mi rincón oscuro siga existiendo puede que sea capaz de sonreír en él. No prometo nada.
Puede que necesitase una dosis de realidad, o desconectar de mis comeduras de tarro.
Quizá sea mejor seguir buscando respuestas y formulando preguntas, quizá no sea tan mala idea dejar un poco a un lado el pesimismo, quizá deba seguir pensando que si la Iglesia quiere y puede cambiar yo también seré capaz.
Ayer fue un día raro. Ésta es una entrada rara. Espero que se repitan más a menudo.

PAZ Y AMOR

jueves, 11 de septiembre de 2008

La curiosidad mató...

Siento la oscuridad que acecha todas las esquinas de mi alma, la caída libre que sufre mi estado de ánimo dejándome solo con ganas de terminar con todo. La vida es una curiosa paradoja que vuelve a pegarme una bofetada de realidad cuando menos me lo esperaba y peor me podía sentir.
Mi rincón oscuro se ha convertido en una habitación, en un castillo, en un mundo. Ya no veo nada, me ciega la rabia bruta de saber que todo se escapa de mis dedos y no puedo hacer nada. Me duele saber que el dolor vendrá, que tendré razón y todo desde el principio era una mala idea. Soñaría con encontrar la solución al enigma de mis celos mezclados con paternalismo, pero no puedo. Me bebo mi copa sin rechistar sabiendo que hay veneno en ella y que posiblemente lo acabe perdiendo todo.
Yo nunca fui nadie importante, ni lo desee, la invisibilidad tiene sus ventajas y hasta cierto milímetro te da una seguridad arrolladora. Quiero volver a solo preocuparme por el cole y el tiempo del próximo día. Volver a leer historias de fantasía y amor que siempre acababan bien. Seguir pensando que la felicidad no es un espejismo y que los ojos que se reflejan en el espejo dejarán de ser verdes algún día. Pero no es así. Si lo pienso fríamente en el cole tampoco era del todo feliz, deseaba crecer y convertirme en esa gran persona. Que decepcionada estaría la Cris de 8 años al verme.
Mis ojos verdes han vuelto para quedarse, la música triste y melancólica del mp3 también y las comeduras de tarro constantes vuelven pisando fuerte.
Estas palabras son un desahogo y sólo pretenden ser eso: palabras. Dentro de mi oscuridad empiezo a ver las cosas más claras y puede que por primera vez en mucho tiempo sepa lo que debo hacer. Ahora la pregunta es: ¿seré capaz?

PAZ Y AMOR

martes, 9 de septiembre de 2008

El grito de un poema


Los restos de nube que aún quedan adheridos a mi ventana me han inspirado a escribir este poema. No es una historia real, es una forma de expresar sentimientos mezclados con sueños. El tono triste del poema tiene que ver con mi estado de ánimo. La poesía alegre no me va hoy, y puede que nunca. Espero disfrutéis de la lectura.

Me gustaría llegar a comprender el lamento,
El ruido incesante de las ganas de llorar,
Apretando los ojos con esfuerzo
Logro concentrarme en callar.
Tus palabras son enormes piedras
Que pesan en mi alma helada
Llegue a desear ser una hiena
O convertirme en una muñeca pesada.
Me gustaría dejar los ojos tristes
Los tuyos y los míos
Y huir como quien dice
Para perderme dentro del frío.
El dolor de un corazón herido,
El motivo de mi incesante tristeza
El fracaso de haber conseguido
Que la vida no merezca la pena.
Seguir caminando por el mar
Sonriendo al ver la realidad
Tú no me llegaste a amar
Nunca fui la otra mitad.
Me despido sabiendo que no leerás
La verdad de mi parecer
Podría sin duda asegurar
Que ya no te volveré a ver.


PAZ Y AMOR

lunes, 8 de septiembre de 2008

Y después de la tormenta...


El ambiente tormentoso de la capital me relaja. No sé si es el viento, la expectación por una posible tormenta o simplemente que tras tres horas de caos he llegado por fin al orden.

Las hojas de los árboles comienzan a hablar de un cambio. Pronto comenzará su caída, alcanzando así su libertad pero también su muerte. Llevo un rato observando su comportamiento desde mi ventana, y no sé muy bien cómo se me han asemejado de repente a nuestra sociedad. Llena de ramas de personas, de clases, de alturas y tamaños, pero todos dentro de un mismo tronco. Pero si uno no desea estar allí, lucha para desprenderse encontrando su ansiada libertad y posiblemente en su soledad encuentre la muerte. A lo mejor no física, pero sí la psicológica, que puede ser la peor.

Por lo demás yo me encuentro cómoda en mi rama, protegida de exceso de sol, de falta de comida y por supuesto de vientos huracanados que intenten tirarme. Supongo que debería dar gracias, y quizá dejar de estar tan a mis anchas y compartir un poco de espacio. Son muchos los que sufren y yo tengo de sobra para compartir.

En una tarde en la que me siento culpable por no ser más solidaria, en la que desearía ser capaz de ver más allá de mis problemas y en la que agradezco a todos los que pasan por mi blog ( firmando o no) su colaboración me despido.

El viento susurra palabras sabias, paraos a escuchar si tenéis un rato.


PAZ Y AMOR

sábado, 6 de septiembre de 2008

¿Algún rayo de esperanza?


Me encanta la forma de pensar de las personas que se encuentran en total y casi completa felicidad. En esa felicidad que les mantiene pensando en nada y en todo a la vez, que les arranca una sonrisa por un recuerdo o que les lleva a solo querer reír. El buen humor contagioso de los que en esta vida casi todo les sale bien o que por fin han llegado a un momento de aparente alegría que tanto habían ansiado.

Yo, por otro lado, lucho continuamente para convencerme que sigo siendo feliz. No hablo de llantos, ni de lamentaciones. No me refiero a un mal día ni al victimismo porque las cosas no son como desearía. Me refiero a una lucha interna en la que una voz me habla de una vida muy distinta en la que todo sería más fácil porque yo misma no lo complicaría.

Quizá se trate de una lucha interna como protesta por no alcanzar las metas que me auto-impongo, pero también se trata de una manifestación en contra de todo. El mundo tiene muchas cosas que mejorar, yo tengo muchas cosas que mejorar, y sigo pensando que se pueden cambiar las cosas, que yo puedo cambiar. Quizá sea una ingenua.

Busco quien me de fuerzas, que me contagie esa sonrisa sincera, quien me convenza de nuevo que seguir luchando por la felicidad que no por la simple alegría merece la pena. Felicidad de la real, con sus días mejores y peores, pero sin pozos.

No hay ojos verdes, hay realismo.


PAZ Y AMOR

viernes, 5 de septiembre de 2008

La ciudad del viento


Pensaba en la ciudad del viento, esa en la que se ha convertido hoy Madrid, pero también de la que habla Quique González, de esa calle que quise olvidar y no fui capaz.


Mi día es melancólico, al igual que el tiempo. Los días nublados me otorgan de esa sonrisa triste en la que me siento tan cómoda. Lo único que mejoraría mi día es que lloviese.


Las pesadillas surgen en mi cabeza intentando advertirme de algo que no logro recordar. Mi cabeza es un mundo extraño que aun intento descifrar. Es curioso como esta mañana llena de errores, risas, y nervios ha terminado en una tarde tan extraña. No sé a dónde quiero llegar con mis divagaciones, pero no puedo evitar quedarme pensando en nada y en todo. Creo que quiero llegar a alguna conclusión objetiva del lio que es mi vida, pero a la vez no me apetece pensar en ello.


Los complicados hilos de mi pensamiento me llevan de nuevo a esa ciudad del viento en la que creo que he veraneado. Echo de menos los ecos de las calles vacías, el susurro del viento y los cegadores destellos de sol que tanto me mareaban. Creo que Madrid ya no me habla como antes, necesito volver a encontrar el alma de la ciudad, y dejar que me seduzca de nuevo.


PAZ Y AMOR

jueves, 4 de septiembre de 2008


El despertar de otro día en Madrid. Misma rutina, pero un sabor de boca distinto. No sé si es el vientecillo que entra por la mañana por la ventana, o que me estoy volviendo paranoica otra vez, pero creo que se avecinan cambios.
Hablo de cambios en general, en la sociedad, en mí alrededor y previsiblemente en el tiempo dado el dolor de cabeza continuo que me acompaña los dos últimos días.
Al quedarme dormida anoche pensaba en el futuro, y supongo que eso tuvo que ver con el sueño que luego tuve. Soñé que el mundo estaba lleno de personas sin cara. Era suficientemente curioso como para mantenerme en intriga y a la vez se parecía a una pesadilla. Nadie me conocía, porque en realidad no me distinguía de nadie. La soledad absoluta aun estando acompañada, por rodearme de presuntos extraños. A lo mejor es que mi subconsciente piensa que realmente no conozco a nadie, o que nadie me conoce a mí. No tengo claro cuál de las dos es peor.
Tras volver a la escritura sin sentido, y a los sueños rallantes, sé de fijo que he vuelto a conectar con Cris la oscura.
Seguiré escribiendo cuando tenga oportunidad, puesto que mi ordenador no se enciende, estoy de exámenes y tengo una depresión enorme por haber perdido mis historias y poemas del disco duro, del cual no tengo copia por confiar demasiado en la tecnología. Espero encontrar el tiempo y la inspiración de nuevo para poder compartir. Eso sin contar con el valor.

PAZ Y AMOR

miércoles, 3 de septiembre de 2008

El lado oscuro de la fuerza

Los rincones de la mente son extraños y profundamente complicados. Mi rincón favorito es oscuro, tétrico, y sobretodo, es seguro. La necesidad de un espacio para ser yo misma, para esconderme de alguna forma hizo que lo crease, y es állí donde mi creatividad y casi todos mis sentimientos se encuentran más desarrollados.

No prometo un blog feliz, ni divertido, ni triste, ni con sustancia. Creo que prefiero no prometer nada más que sinceridad.

Abandonar mi fotolog, es otro paso más en los cambios que están ocurriendo en mi vida. Con las pilas casi recargadas y mil cosas en la cabeza, empieza de nuevo septiembre.

PAZ Y AMOR