
Me encanta la forma de pensar de las personas que se encuentran en total y casi completa felicidad. En esa felicidad que les mantiene pensando en nada y en todo a la vez, que les arranca una sonrisa por un recuerdo o que les lleva a solo querer reír. El buen humor contagioso de los que en esta vida casi todo les sale bien o que por fin han llegado a un momento de aparente alegría que tanto habían ansiado.
Yo, por otro lado, lucho continuamente para convencerme que sigo siendo feliz. No hablo de llantos, ni de lamentaciones. No me refiero a un mal día ni al victimismo porque las cosas no son como desearía. Me refiero a una lucha interna en la que una voz me habla de una vida muy distinta en la que todo sería más fácil porque yo misma no lo complicaría.
Quizá se trate de una lucha interna como protesta por no alcanzar las metas que me auto-impongo, pero también se trata de una manifestación en contra de todo. El mundo tiene muchas cosas que mejorar, yo tengo muchas cosas que mejorar, y sigo pensando que se pueden cambiar las cosas, que yo puedo cambiar. Quizá sea una ingenua.
Busco quien me de fuerzas, que me contagie esa sonrisa sincera, quien me convenza de nuevo que seguir luchando por la felicidad que no por la simple alegría merece la pena. Felicidad de la real, con sus días mejores y peores, pero sin pozos.
No hay ojos verdes, hay realismo.
PAZ Y AMOR
3 comentarios:
La tension baja...
Para mí, la felicidad es un proceso, no un estado. Lucha, no te convenzas de que eres feliz de manera fácil. Sé libre para dudar de todo, y para exigirte algo más de lo que es la felicidad "de diseño", la que se supone que debes disfrutar en esta sociedad.
Pero que esa lucha no oculte lo bueno...que siempre lo hay. Una cosa es intentar no quedarse en la superficie, y otra muy distinta desaprovechar los pequeños momentos por darles más vueltas de las necesarias.
En cualquier caso, me alegra el tono de esta entrada. El rincón oscuro se hace algo menos oscuro, parece.
Hasta la vista.
esa lucha contra uno mismo yo también la tengo, yo tampoco he aprendido
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