
Las curvas del camino te sorprenden en parajes a los que creías que no llegarías nunca. Los peores días sacan lo mejor de mí con la actitud adecuada.
Siento que he avanzado un paso después de sentirme completamente vulnerable. Confiar en que las decisiones, las palabras y gestos son los adecuados. No me arrepiento. Sigo aquí.
Y aunque la pequeña adolescente que llevo dentro guardará secretos hasta que llegue su último día, creo que empieza a pensar que merece la pena luchar por casi todo.
Me he dado cuenta de que ya nunca más podría sentirme sola. Y eso es algo que me arranca la más dolorosa y sincera sonrisa de mi vida. Hace mucho que no estaba tan segura de la cruz que llevo colgada en mi cuello.
Me queda tanto que aprender que me asusta, pero por fin estoy abriendo los ojos.
Si aún queda esperanza la encontraré para compartirla con los que, como yo, creíamos haberla perdido para siempre.
PAZ Y AMOR






