
Las gotas de agua caen sobre mi cabeza, aislándome de todo, trayéndome paz. El sonido de un despertar madrileño se vuelve la banda sonora de mis pensamientos. Pensamientos que vuelan por todos los detalles de la calle, por todas las esquinas de mi vida.
Los trayectos en metro, los libros basura, las conversaciones absurdas sobre la muerte y el constante ajetreo de una vida que lejos de la pereza, no logra dejarme tiempo para respirar.
Unos ojos oscuros me miran desde un lado del camino. No sé si acechan o protegen. Puede que no desee averiguarlo. De alguna forma su presencia me agrada. Le dan ese toque de miedo que la vida necesita, o al menos la mía.
Y las palabras siguen fluyendo sin sentido. Creo que marearme entre ellas últimamente me sienta bien.
Me imagino que al pincharme mi sangre sale negra, que los pétalos hablan y que el extraño sentado a mi lado en el metro me regaña. Vidas llenas de surrealismo que se reflejan en sueños con toques de pesadillas producto de la actividad de mi corteza cerebral.
PAZ Y AMOR
1 comentario:
Me gustan tus sueños sin sentido. Echo de menos mis sueños en los que volaba a saltos viendo bajo mis pies, inmensos bosques mientras las copas de sus más altos árboles me hacían cosquillas en las plantas...y de pronto aparecer en cualquier parte del mundo como si no me hubiera movido de allí jamás.
Ahora sé que sueño pero ni siquiera sé el que.
Algún día creceremos hacia abajo, lloverá hacia arriba, escribiremos con el pensamiento y nuestra brújula será el sentimiento.
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