
Frío, mucho frío.
El viento sopla mientras ando por Madrid, mientras sueño con un mundo algo mejor, mientras hablo y hablo.
Cada vez tengo más partes del cuerpo congeladas y más preocupaciones en la cabeza. Parece ser ese día en el que todos necesitamos un buen amigo.
Y sigo andando, escuchando, intentando ayudar y reír de vez en cuando.
A ratos soy invisible, a ratos ignorada, a ratos cansada.
Desde el final se oye una voz. No pensé que me tocase ese tipo de puñalada de realidad. Aún me queda mucho que andar y posiblemente que llorar.
Visitas del pasado que dan un vuelco a mi corazón. Que complicada es la distancia.
Sentirme observada y retorcidamente piropeada. Hay miradas y frases que dan miedo. No entiendo porqué.
El día amanece extraño. Necesito respirar hondo para poder levantarme de la cama. ¿Eso que huelo es abandono?
No sé si debo llorar o reír a carcajadas.
PAZ Y AMOR

