martes, 18 de noviembre de 2008

Necesito azúcar


Toda historia tiene un comienzo a menudo irrelevante. Creo que debería volver al inicio de todo, ¿para qué? Supongo que para recordarlo. Aunque hay cosas que no se deberían recordar.


Sólo veo dolor.

No se puede cambiar lo sentido, lo compartido y soñado. No puedo borrar mi nombre escrito con aceite en aquella tela. Recuerdo la duda del compromiso que suponía, ¿te acuerdas? Recuerdo

miradas que hablaban de miedo.

No me arrepiento de haber dicho sí.

Y mientras mi ritmo cardiaco disminuye pienso en porque estoy así. Frío, solo siento frío, fuera y dentro. No sé donde hallar paz, es complicado.

Las casualidades continúan. Cuando necesito algo aparece otra cosa que no tiene nada que ver. Creo que voy tomando decisiones poco a poco, aunque sea a ciegas. Es absurdo seguir esperando a que alguien venga a por mí. Nadie quiere hacerlo. Yo no puedo ser indiferente a casi nada y pasar completamente de mi misma es demasiado autodestructivo.

Madrid se nubla como mi estado de ánimo. La melancolía de días llenos de inocencia y las ganas de comer un postre de chocolate gigante me invaden.


PAZ Y AMOR

No hay comentarios: