La hoja cae hacia su final. Ya no queda esperanza, vi como perdía poco a poco el color hasta que decidió alejarse y dejarlo todo. Sobre el agua, aún flota su esencia mientras escapan sus últimos instantes.
Lo último que vio fue su reflejo. Curiosa paradoja verse a sí misma al final del camino. Una imagen distorsionada, efímera, quizás la más real.
Ninguna hoja bajará a lamentar su muerte, nadie querrá saber nada. Ni su nombre será recordado y así es mejor. Puesto que los sueños es mejor que se sirvan como ilusión pasajera y luego se olviden.
Y la hoja se hunde en el charco para no volver jamás.
Nadie dijo que los puntos finales fuesen difíciles de escribir. Lo que resulta difícil es cerrar el libro.
PAZ Y AMOR
1 comentario:
Lo que resulta difícil no es cerrar el libro sino olvidar sus páginas...
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