Cuando las burbujas del cava vuelven a su lugar y la cabeza se despeja todo se ve distinto. La supuesta magia de la Navidad, de los villancicos y de los regalos es tan solo un espejismo, un trance en el que la mayoría nos encontramos. Pero la realidad es otra, aunque en determinadas fechas no nos apetezca recordarlo.
Y la resaca de los villancicos es la peor de todas. Yo personalmente aborrezco la mayoría, pero en fin, por ser las fechas que son me aguanto.
Sé que debería escribir una simple felicitación de Navidad, pero no puedo. O mejor aún, no quiero. Porque la Navidad no es simple, porque a ratos egocéntricos y soberbios me gusta pensar que no soy simple.
Y los últimos días del año se presentan llenos de sonrisas (¡qué bien!) y concesiones. Paz y amor que se regala por ser Navidad. Y un montón de regalos innecesarios. Y más familia.
Deseo que Dios haya llegado a vuestras vidas. Lo siento por los no creyentes, pero si hay algo que mantiene el rayo de esperanza en estas fechas es mi fe. Doy gracias a Dios por ello.
Que Dios os bendiga y os guarde de todo mal.
PAZ Y AMOR
1 comentario:
Que Dios te bendiga a ti, un beso.
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