Terminemos el año con cava y deseos. Olvidemos que hay personas muriendo en Gaza e Israel por culpa de dirigentes prepotentes.
Porque de eso van las fiestas, de olvidar. Olvidamos lo mal que nos cae ese familiar y le sonreímos. Olvidamos porqué nos peleamos con ese otro y ya no aparece nunca por las reuniones familiares. Olvidamos que hay gente que vive en la calle pues estamos calentitos en casa. Olvidamos que millones de personas se mueren de hambre y no nos es suficiente hartarnos a comer, tiramos las sobras. Olvidamos que hace meses que no visitábamos a la abuela, pero hoy la queremos tanto, por el sobre que introduce en el bolsillo, por el regalo bajo el árbol.
Y así, negamos lo evidente. Afirmando que son maravillosas e ideales las cosas que nos regalan, aunque las devolveremos o las meteremos en el lugar más oscuro del armario, esperando a la limpieza anual donde será eliminado.
Estas fechas no cambian nada, aparentemente. Pero claro que lo hacen. Aumentan las tallas del pantalón, las huchas de los niños, las casas de trastos y las arrugas de la cara. Además, hacen que las cuentas corrientes tiemblen y que la mayoría de los que no pisan la Iglesia decidan que es el momento adecuado para volver, pero solo temporalmente, habrá que pedir para que toque el niño, ya que no tocó el sorteo de Navidad. Pero tranquilos, porque el teatro nunca es continuo. Porque el amor que se finge por los familiares solo hay que prolongarlo unos días, porque las peleas con los hermanos pueden esperar. Porque la Navidad es época de felicidad.
Crueles bastardos los que piensan que no es así, los que odian las navidades, los que no encuentran la felicidad, los que odian los villancicos, los que prefieren no seguir con las normas impuestas por personas que siguen un eterno y falso guion. Por los que se plantan ante las noticias llorando por los muertos, mientras en la mesa la gente espera para cenar y no entiende ese tipo de comportamiento.
Y mi alma se llena de tristeza recordando los horribles acontecimientos del 2008. Y mi boca de ironía y crueldad. Llorar es lo único que me apetece en este 31. Por los momentos felices y los tristes, por mi indiferencia e inconsciencia.
Deseo que el 2009 traiga cosas algo mejores a nuestras vidas. Pero estoy preparada para lo que venga.
Y ahora las gracias…
Gracias a Dios por seguir ahí, y no darme una colleja como me merecería miles.
Gracias a las nubes que llueven sobre Madrid y consiguen hacer que sonría sin motivos.
Gracias a los que leéis este paranoico y oscuro blog.
Gracias a los que me soportan a diario, en casa, en la facultad, en PS, por teléfono y a distancia.
Gracias a todos los que siguen luchando por ser ellos mismos, por un mundo mejor, me dais fuerza.
Gracias porque sí a Almu, Bea, Beita, Cris, Elena, Maru, Miki, Manolo, Noemí, Paloma, Sergio, Susana, Victor, Yuyu… seguro que se me olvida alguien. Si es así, da igual porque no creo que lean mi blog…
Gracias a los que de vez en cuando se atreven a comentar mis entradas, sé que es complicado dado mi nivel de egocentrismo. Solo hablo de mí últimamente.
¿Deseos y propósitos? Los que surjan. Prefiero ir escogiendo sobre la marcha, quien sabe donde estaré en unas horas.
Sólo sé, que mientras pueda seguiré dando el coñazo con entradas larguísimas, sin sentido y contradictorias, como esta.
PAZ Y AMOR
2 comentarios:
Espero que en este 2009 nos sigas dando el coñazo kn las entradas del blog, x telefono, en persona, por gilipolleces y x otras cosas k no sea tan gilipollez.
GRACIAS a TI xk siempre tas ahi, te quiero!!!!
te deseo un 2009 mejor que el 2008
Yo no tengo mucha confianza en los cambios de año, la hipocresía, la guerra, las falsas ilusiones, y las malas personas siguen existiendo en 2009.
Pero sí creo en las nuevas oportunidades, en los cambios y en la posibilidad de hacerlos patentes...sean en el cambio de año o en cualquier otra fecha.
Así que espero que el 2009 la quite algo de oscuro al blog. Pero que no le quite la ironía ni la necesidad de llamar a las cosas por su nombre.
Sé feliz.
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