jueves, 22 de enero de 2009

Sangrando


La gota que cae y derrama el vaso.
La que lo llena todo y lo vacía.
La que se siente venir pero no se espera.
La que te sorprende y desespera.
La que te duele y te enseña.
La que se derrama sin piedad por la comisura de mis ojos, recorre mis mejillas y cae al suelo.

Lección aprendida. Ya ni rezar tocaba.

Ha sido un día demasiado oscuro, demasiado cargado, desesperante.


Los días en los que necesitas algo son los más inoportunos, los más intolerantes, los más reales.
Y con palabras desesperanzadas me despido, sin esperar nada de mañana.


PAZ Y AMOR

lunes, 12 de enero de 2009

Tras un guiño



Estaba pensando en las veces que volveré a escribir las mismas palabras una y otra vez. En las veces que se siente lo mismo.

Hoy es un día para lo inexplicable. Para esos sentimientos que afloran porque sí. Por ese momento en que te mire a los ojos y supe que pensabas lo mismo que yo. Es el día de los diálogos con miradas, porque son mis favoritos, porque se me dan bien, porque algún día me pillaran y la cagaremos.

Sueños y más sueños rotos. Conversaciones pendientes. Muchísimo frío y restos aún de nieve. Próximas visitas. Insultos a tras las puertas. Hoy parece que todo ha volado, que lo que me preocupaba hace unas horas ya no está. Creo que estoy más inestable que nunca. O puede que sea el mundo el inestable y yo solo me muevo a su ritmo. Perfecto, justo lo que quería, seguir la corriente.

Vuelve el baile de máscaras y las sonrisas forzadas, ¿os apuntáis?
Porque a mí me va muy bien.


PAZ Y AMOR

lunes, 5 de enero de 2009

Peso 2.000 kilos


Soledad absoluta. Pies descalzos sobre la arena de una playa seca. Ni el mar se molesta ya en alcanzarme. Soy invisible. No existo.

Mis pulmones se vuelven a llenar de aire. Mi corazón aun late. Puede que de forma mecánica.

Los comienzos son difíciles, pero las continuaciones aun más. Se respira tensión, dolor, sufrimiento y mentiras que tachan estos últimos días de la humanidad de inhumanos.

Me siento perdida, lo admito. Ahora ya no sé a dónde mirar. Me pierdo en un vacío extraño, conocido, que me asusta.

Creo que estoy empachada. Ya no de dulces navideños, sino de las vacaciones en sí. Demasiadas miradas y mentiras. Sólo unos pocos minutos al día puedo ser yo misma. Alguna hora de libertad. Frustrante.

Empezamos el año. Pero por algún motivo, no siento que el 2008 se haya cerrado. Habrá que dejar que pasen unos días más para verle de verdad las intenciones al 2009.

Que los Reyes os traigan lo que de verdad deseéis de corazón, que supongo no será nada material. Eso es lo que pedí yo.


PAZ Y AMOR