lunes, 5 de enero de 2009

Peso 2.000 kilos


Soledad absoluta. Pies descalzos sobre la arena de una playa seca. Ni el mar se molesta ya en alcanzarme. Soy invisible. No existo.

Mis pulmones se vuelven a llenar de aire. Mi corazón aun late. Puede que de forma mecánica.

Los comienzos son difíciles, pero las continuaciones aun más. Se respira tensión, dolor, sufrimiento y mentiras que tachan estos últimos días de la humanidad de inhumanos.

Me siento perdida, lo admito. Ahora ya no sé a dónde mirar. Me pierdo en un vacío extraño, conocido, que me asusta.

Creo que estoy empachada. Ya no de dulces navideños, sino de las vacaciones en sí. Demasiadas miradas y mentiras. Sólo unos pocos minutos al día puedo ser yo misma. Alguna hora de libertad. Frustrante.

Empezamos el año. Pero por algún motivo, no siento que el 2008 se haya cerrado. Habrá que dejar que pasen unos días más para verle de verdad las intenciones al 2009.

Que los Reyes os traigan lo que de verdad deseéis de corazón, que supongo no será nada material. Eso es lo que pedí yo.


PAZ Y AMOR

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