jueves, 22 de enero de 2009

Sangrando


La gota que cae y derrama el vaso.
La que lo llena todo y lo vacía.
La que se siente venir pero no se espera.
La que te sorprende y desespera.
La que te duele y te enseña.
La que se derrama sin piedad por la comisura de mis ojos, recorre mis mejillas y cae al suelo.

Lección aprendida. Ya ni rezar tocaba.

Ha sido un día demasiado oscuro, demasiado cargado, desesperante.


Los días en los que necesitas algo son los más inoportunos, los más intolerantes, los más reales.
Y con palabras desesperanzadas me despido, sin esperar nada de mañana.


PAZ Y AMOR

1 comentario:

Maru dijo...

No esperar nada nunca es bueno hay kien dice k la esperanza es lo ultimo k se pierde y es probable k tnga razon, sin embargo a veces es dificil no perderla y hay k luchar x recuperarla