martes, 17 de marzo de 2009

Ángel caído


Siento que vuelo y me pierdo. Que las nubes fueron ese destino que un día soñé. Que en realidad no tengo alas y me caigo.


Hay preguntas que son retóricas, sentimientos que van solo en un sentido y palabras que son capaces de destruir en un segundo tu mundo.

Hay sonrisas telefónicas y miradas complacientes. Existen millones de personas que lloran solas, que hablan con su reflejo, que se vuelven locas.

Existen mil razones para protegerte y mil para destruirte. Pero no existe una balanza.

Los niños son desechados antes de sonreír, las personas son juzgadas antes de quitar las máscaras y la falsedad. Las mentiras vuelan por alrededor de nuestras cabezas.

Puedo engañar y mentir, puedo dar miedo. Puedo sonreír ante la persona que más dolor me causa. Puedo soñar que algún día seré capaz de decir siempre lo que pienso.

Y lo que hay se junta con lo que podría haber. Y todo parece un camino de baldosas amarillas a ese horrible mundo que odiaba de pequeña.


Lo cierto es que echo de menos la inocencia. Me pregunto por qué la maté.

PAZ Y AMOR

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Ícaro soñaba con las estrellas...y se construyó unas alas que cuanto más se acercaban a su sueño más inútiles eran...

Mientras mantenemos la inocencia nos creemos un mundo de mentiras. La única diferencia cuando la matas es que te quedas en el intento de creértelas.

Sigo escupiendo sobre el espejo, pero esta vez no está tan lejos...

Anónimo dijo...

¿Tristes? Dicen que los ojos son un espejo que refleja el interior, así que me plantearé si es que hay algo de lo que no me he dado cuenta. Será que no saber por donde tirar me tiene muy ocupado. Tiene un poco de luz este rincón tuyo. Buenas noches y gracias por dejarme entrar.