
El sentimiento torturado de quien vive en una jaula. Creada cuando el hombre decidió que era más divertido observar a los animales cautivos, controlados, indefensos.
Aparentemente son felices, parece que se divierten por saltar tras una pelota y recibir un poco de alimento a cambio, por volar sobre las cabezas de espectadores fascinados por la majestuosidad de unas alas que no poseen. Olvidando siempre que tras ese corto vuelo le sigue el premio más deseado de todo, encerrarse tras barrotes de hierro hasta la próxima función.
Pero en el intermedio no te libras de que algún gracioso te tire comida a la cabeza y decida que reírse de ti es sano, sin tener en cuenta que puede que está en ese pozo que tanto odias y que al tirarte más agua encima quizás te ahogues. Porque quizás los animales sonrientes no son tan débiles, pueden aguantar todo lo que les echen. Al fin y al cabo parece que no se quejan, ¿no?
Y la vida es igual, un cúmulo de máscaras, de sonrisas falsas, de supuesta felicidad al conseguir un premio. Pero todo cambia cuando te encuentras en tu jaula, que mientras es visitada por millones de ojos desconocidos, te resulta demasiado pequeña y visible. Pero cuando llega el deseado momento de que dejen de mirarte, eres tú de nuevo. Aunque eso no sea siempre lo que deseas.
La jaula se hace demasiado pesada, y sólo frente a unos pocos podemos deshacernos de esa máscara de felicidad que exige, pues todo el mundo ha venido a verte, a preguntarte que tal estas, a esperar a que hagas algo digno de ver o a que seas algo digno de observar.
Y desde mi jaula veo las caras de dolor de los que me observan. Sigo viendo el vacío en los ojos, ese vacío que me duele. Esa cantidad de gente que sigue buscando un motivo para continuar, para quererse, para no destrozarse, para no huir, para luchar, para dar el paso definitivo, para salvarse, para creer que valen algo y quizás para colgarse alguna medalla.
Es en mañanas como esta dentro de mi jaula, donde doy gracias por los que han sabido entrar en ella, y en las que me arrepiento de que no esté blindada y con cristales teñidos. Todo llegará.
PAZ Y AMOR
1 comentario:
joder... el zoo t afecto mucho... pero muchisimo, m das miedo besos tkm
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