Ayer fue uno de esos lunes de los que deseas llorar y llorar pero acabas riendo por culpa de esas pequeñas personas felices que te rodean y hacen que todo parezca más fácil. Son esas personas las que te recuerdan porqué sigues creyendo en que en todo túnel hay una luz.
Y vuelvo a la oscuridad en la que me siento insegura pero retorcidamente cómoda tras un paseo por el universo. Sigo siendo incapaz de hacer tantas cosas…
Escupiría a mi reflejo. Y al de unas cuantas personas más.
Espero no haberme equivocado al andar por ciertos caminos.
Aún noto como vibra el suelo después del terremoto, como me falta el aire del susto, como duelen los pulmones al darme cuenta de que era cierto lo que pensaba.
Odio cuando mis intuiciones negativas son certeras.
PAZ Y AMOR

2 comentarios:
Espero que las últimas ondas del terremoto hayan pasado, y que los restos del naufragio estén en su sitio. Si te has quedado flotando en el océano, agárate a esas "pequeñas personas felices".
Un abrazo.
Bueno tampoco fue un lunes tan malo. Si es que al final, hasta nos reímos de nuestra propia mala suerte.
Y si no, ya están los 8 de madera para hacerlo,no?jajaja
Un beso enorme
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