Una noche que pudiendo ser gris o negra toma un color rojizo extraño, incluso verdoso, huele a esperanza.
Sé que en realidad la fachada del mundo será derribada algún día y que lo único que nos importa en realidad es el tamaño de nuestro ombligo, pero parecer ser querido e incluso valorado sienta bien de vez en cuando. Lástima que sepa que en realidad nada de lo que diga o haga le importa a nadie más que a mí, si es que eso cuenta.
Me quito la pulsera, la cambio de brazo y escribo con la pluma el comienzo de ese verso que se convierte ya en un hábito. Esos pensamientos que son repetición de la misma película que componen los minutos de mi vida y que en general es preferiblemente olvidable y aburrida.
¿Quién viste la dignidad de un corazón roto? La certeza de que toda herida o sana o mata. No hay medias tintas, todo tiene un final.
Comienza junio. Buena suerte.
PAZ Y AMOR

