viernes, 29 de mayo de 2009

Entre vampiros

Sueño con la distancia del universo más cercano para ir volando sin temor a ser perseguida por los extraños ruidos que crea la ficticia habitación cerrada que compone la sociedad y el mundo que me rodea.

Una noche que pudiendo ser gris o negra toma un color rojizo extraño, incluso verdoso, huele a esperanza.

Sé que en realidad la fachada del mundo será derribada algún día y que lo único que nos importa en realidad es el tamaño de nuestro ombligo, pero parecer ser querido e incluso valorado sienta bien de vez en cuando. Lástima que sepa que en realidad nada de lo que diga o haga le importa a nadie más que a mí, si es que eso cuenta.

Me quito la pulsera, la cambio de brazo y escribo con la pluma el comienzo de ese verso que se convierte ya en un hábito. Esos pensamientos que son repetición de la misma película que componen los minutos de mi vida y que en general es preferiblemente olvidable y aburrida.

¿Quién viste la dignidad de un corazón roto? La certeza de que toda herida o sana o mata. No hay medias tintas, todo tiene un final.

Comienza junio. Buena suerte.


PAZ Y AMOR



3 comentarios:

Pollito Fisiólogo dijo...

Venga! Dejate de vampiros y celebra ese cacho de aprobado en la asignatura más gorda de la carrera!!! (hasta lo que hemos visto, jiji)

Un besazo!

MiguelÁngelMoreno dijo...

¿Por qué una vida olvidable? Hasta las noches más negras merecen el recuerdo, porque son las que configuran lo hondo de una persona.

La dignidad la estás poniendo tú, escribiendo y compartiendo lo que sientes y lo que se te pasa por la cabeza.

Le falta algo de esperanza a esta entrada. Parecía que se acercaba, pero no... Ánimo.

A-KanΦ dijo...

Me llega a algún sitio todo lo que escribes.

De verás, por favor no lo dejes.

Seguiré leyendo tus entradas!

^^