
Camino perdido sin sombras ni destino hacia el final de ese puente.
Lo veo, lo toco, lo alcanzo. Los escalofríos sentidos al caminar por la oscuridad solitaria son solo la expresión física de un sentimiento que no consigo determinar, podría ser la soledad o el abandono o una mezcla extraña que provoca esta reacción.
Hace un rato pensé en dejar de andar, en parar, pero no he sido capaz. Quizá no sea esa la meta. Puede que todo sea una simple amenaza a tormenta o que acabe lloviendo y tronando. Siendo sincera prefiero la segunda opción, pues entre un cielo enfadado y amenazante me siento más tranquila.
La habitación se ha iluminado de nuevo. Lo soñé otra vez, la caía dolía, pero era lo que deseaba.
No siempre hay solución, ni final feliz. No podemos cambiarlo todo, ni luchar por todo ni pretender comprender la infinidad de posibilidades que existen.
Y mientras los límites de algunos tienden al infinito, yo me pregunto si existe realmente el menos infinito. Y si es así, como se sale de sus tierras. Creo que me perdí esa clase.
PAZ Y AMOR
2 comentarios:
Cada uno dibujamos nuestro propio infinito con pinceladas de sangre cruelmente arrancada de nuestras entrañas.
Nunca entendí las indeterminaciones, pero creo que mi vida se coló en una a la que piensa ganar por cabezonería.
Es más fácil caminar hacia delante sin puente, que pasear hacia atrás sin retrovisor. Rompe tus espejos y escucha el silencio del rayo.
(Sabes que te ha hecho gracia el nick)
Todos tenemos nuestro infinito. Lo que ocurre es que según el transcurso de los hechos se ve más lejano o más cercano.
Lo importante es saber que existe y de qué está hecho.
Mi infinito de hoy estaba construído de risas contigo.
Un beso
Publicar un comentario