Mirada soñadora la de quien por fin ha entendido lo que podemos hacer aquí.
Minutos extraños, entre sueño y vigilia que tornan todo de un color gris que nubla y empapa. La niebla de recuerdos entre tabaco, música y alcohol que es mejor olvidar o desechar por absurdos e inútiles.
¿Hasta qué punto necesita un solo ser humano ser alabado? Algunos hasta alcanzar el infinito que siempre parece escaparse, mientras que otros sólo deseamos ser invisibles, pasar desapercibidos y no dejar huella en nadie ni en nada. Pues hay personas que han nacido para ser indiferentes al resto.
Me atemoriza saber que a veces mi sinceridad roza seriamente la grosería, y que mi maldad alcance limites que pensaba estaban prohibidos a mi cabeza. Me divierte que las obsesiones de unos sean los temores de otros, y que la realidad se halle tan distorsionada por la absoluta falta de objetividad que me envuelve.
Y vuelvo a plantarme en una posición en la que no me encuentro, y a ratos ni existo. En lugares en los que debería sentir felicidad y sin embargo las lágrimas amenazan. En batallas que lejos de mi alcance, me pesan y duelen quizá porque no puedo batallarlas. En la interminable oscuridad. En los escalofríos fugaces y la simple y llana incomprensión.
Hay líneas que no deben cruzarse nunca, y otras sin embargo que nunca se sabe donde están hasta que las has cruzado.
¿Utilizada?
PAZ Y AMOR
sábado, 27 de junio de 2009
martes, 23 de junio de 2009
Terminar, decidir

Bajo mis pies está todo lo andado, el camino recorrido hasta lo más alto de este acantilado. Oigo como las olas rompen contra las rocas que un día escale con miedo, pero con decisión.
Recuerdo las lágrimas de la subida, los arrepentimientos y las mentiras. Las miradas vacías, las batallas perdidas y aquel extraño sentimiento que de vez en cuando se colaba como un escalofrío.
Resulta extraño estar aquí arriba, incluso irreal. A ratos no sé quien andaba porque no lo recuerdo. He perdido tanto en el camino que no me atrevo a recordar, y si he ganado algo aún está por descubrir. La confianza está construida de finos hilos que se retuercen y parecen irrompibles, pero si sabes elegir el hilo, todo se acaba.
Admito que me siento cómoda aquí arriba mirándolo todo, decidiendo que hacer. Viendo lo que hacen los demás. Soñando con lo que se podría hacer en este mundo. Sonriendo al recordar que tan solo soy una insignificante mota de polvo.
El mar me llama, con la brisa, con su olor, con la certeza de que al zambullirme en sus aguas todo será silencio y paz. Ya no habrá más decepciones, ya no habrá más abandono, ya no existirá la ilusión.
Y sin pensarlo otra vez, y sin mirar atrás, me tiro al vacío.
PAZ Y AMOR
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