martes, 23 de junio de 2009

Terminar, decidir


Bajo mis pies está todo lo andado, el camino recorrido hasta lo más alto de este acantilado. Oigo como las olas rompen contra las rocas que un día escale con miedo, pero con decisión.

Recuerdo las lágrimas de la subida, los arrepentimientos y las mentiras. Las miradas vacías, las batallas perdidas y aquel extraño sentimiento que de vez en cuando se colaba como un escalofrío.

Resulta extraño estar aquí arriba, incluso irreal. A ratos no sé quien andaba porque no lo recuerdo. He perdido tanto en el camino que no me atrevo a recordar, y si he ganado algo aún está por descubrir. La confianza está construida de finos hilos que se retuercen y parecen irrompibles, pero si sabes elegir el hilo, todo se acaba.

Admito que me siento cómoda aquí arriba mirándolo todo, decidiendo que hacer. Viendo lo que hacen los demás. Soñando con lo que se podría hacer en este mundo. Sonriendo al recordar que tan solo soy una insignificante mota de polvo.

El mar me llama, con la brisa, con su olor, con la certeza de que al zambullirme en sus aguas todo será silencio y paz. Ya no habrá más decepciones, ya no habrá más abandono, ya no existirá la ilusión.

Y sin pensarlo otra vez, y sin mirar atrás, me tiro al vacío.

PAZ Y AMOR

1 comentario:

A-KanΦ dijo...

Creo haber entendido bien,
y al igual heber interpretado.

En según que situaciones es fácil reconocer los pasos efectuados en nuestro camino, y lugares que ayudan simultaneamente a verlo.

Pero, ¿Dónde termina el vacío?

¿Realmente queremos eso?

Pienso que es una decisión realmente complicada.

Saludos! ^^