La realidad golpea sin compasión. Los días pasan, aunque no queramos, el mundo sigue girando.
La certeza de que posiblemente sería capaz de hacer millones de cosas útiles y me siento incapaz de estudiar más de una hora seguida me aplasta.
Cada día otorga un grado más al calor de la capital, una desesperación más a los que intentamos estudiar y cierto grado de agobio a los felices humanos que disfrutan de su ya escaso tiempo vacacional.
Lo mejor de todo es sentir que todo da igual. Lo peor, saber que eso no es cierto. La inconsciencia completa no existe. O al menos yo no he alcanzado ese grado de digamos, ¿sabiduría?
El olvido duele, pero logra sus propósitos. El próximo paso supongo que sería recuperar la cordura. Pero creo que de momento me conformo con mi locura. Puede que incluso vaya a más, quien sabe.
Y en estos días de reflexión, si se puede llamar así, me he dado cuenta de que a la única que realmente le importa mi miseria es a mí. Así que creo que por fin he llegado al basta. Creo que me lo debo, creo que se lo debo a la pequeña que pide ayuda dentro de mí.
Sería conveniente escuchar más a los que nos rodean, aprender a distinguir entre las personas que me quieren y las que sólo me utilizan.
Dejar de huir e incluso dejar que me cuiden de vez en cuando. Pero puede que ahora me toque tirar sola de alguna forma, porque seguir gritando en el desierto es absurdo. Tengo claro que nadie me escucha.
PAZ Y AMOR
2 comentarios:
Soledad... eso es lo que buscabas hace escaso tiempo atrás.
¿Dónde a huido tu humilde deseo?
Ahora buscas el interés de los demás, sabiendo que nadie tiene a nadie ¿engañándonos?
Esto es un juego y luchamos a una carta, unas se pudren antes que otras, ya que siempre pierde el más débil, pero en realidad, jugamos tan solos a esto como vivimos
Dice una cancion: "si solo soy parte de mil ruedas, si soy imprescindible solo para mi"
Quizas esa sea la verdad, en el fondo de nuestra alma solo nos importamos nosotros mismos, quizas cuando hacemos algo por los demas realmente nos lo estamos haciendo a nosotros mismo. quizas nos engañamos diciendo que nos importan antes los demas que nosotros para luego caer en la verdad, solo nos imortamos nosotros mismos y a los demas poco o nada. Nadie es imprescindible salvo para el mismo.
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