domingo, 13 de diciembre de 2009

El palacio desierto

“Tengo miedo. La tarde es gris y la tristeza
del cielo se abre como una boca de muerto.
Tiene mi corazón un llanto de princesa
olvidada en el fondo de un palacio desierto.

Tengo miedo. Y me siento tan cansado y pequeño
que reflejo la tarde sin meditar en ella.
(En mi cabeza enferma no ha de caber un sueño
así como en el cielo no ha cabido una estrella.)

Sin embargo en mis ojos una pregunta existe
y hay un grito en mi boca que mi boca no grita.
No hay oído en la tierra que oiga mi queja triste
abandonada en medio de la tierra infinita!

Se muere el universo de una calma agonía
sin la fiesta del sol o el crepúsculo verde.
Agoniza Saturno como una pena mía,
la tierra es una fruta negra que el cielo muerde.

Y por la vastedad del vacío van ciegas
las nubes de la tarde, como barcas perdidas
que escondieran estrellas rotas en sus bodegas.

Y la muerte del mundo cae sobre mi vida.”


Pablo Neruda



Lo cierto es que había pensado poner un poema de cosecha propia, pero buscando me he encontrado con Neruda y expresa a la perfección como me siento hoy.


PAZ Y AMOR

jueves, 10 de diciembre de 2009

Asfixia


Claro desconocimiento de la mayor incertidumbre del hombre, la existencia. Seguir aquí, paseando la mirada por ese cielo madrileño que debiera ser un mapa de estrellas y es sin embargo un oscuro espejismo del cielo real.


La línea que separa lo correcto de lo incorrecto, el egocentrismo de un amor propio sano, el cielo del mar. Todo, hasta la vida en sí misma está sustentada por pequeños hilos que son tan fáciles de romper que al pensarlo falta el aliento. Romper el hilo de la confianza es tan sencillo que asusta. De repente ya no puedes contar con alguien. Es sólo un espejismo más, como las estrellas.
Un grito sordo despierta en el horizonte. Resulta que la soledad no era tan placentera como uno imaginaba. Ya no hay puentes a tu isla, ni a la mía.


Y cansada de caminar siempre en silencio hay días que sólo quiero gritar. Hay días que desearía ser capaz de transmitir mis pensamientos sin articular palabra.


Me siento una extraña en una vida que pasa demasiado deprisa. Quizá sea todo un espejismo y yo no sea realmente yo. O quizá sólo sean pensamientos provocados por el estrés y la certeza de mi ineptitud.


Y sin embargo me siento melancólica de una vida que nunca viví, envidiosa de la pasible indiferencia de otros seres y profundamente sumergida en un apático sopor que a ratos me asusta.


Y en aquella estrella de allá está Peter Pan. Jamás pensé desear ir a Nunca Jamás. Sin embargo hoy me encantaría volar allí. Y dejar mis pulmones sin aire.


PAZ Y AMOR

martes, 1 de diciembre de 2009

¡Despierta!

El frío que entra por la noche al abrir la ventana resulta paradójicamente tranquilizante. Incita a abrir la cama y cerrar los ojos para soñar.

Los días se vuelven rápidos, pasan sin prestar atención, llenos de anécdotas extrañas e historias para no dormir. Puede que una nube negra me rodee, pero solo está a la vista de los que saben mirar de verdad.

Y al tumbarte en la cama, justo en ese momento en el que no eres capaz de abrir los ojos, pero aún no estás dormida es dónde mejor me hallo. Según algunos es la Fase I no-REM del sueño, pero yo la considero el momento ideal del día. La mente en blanco, pero aun consciente sin dejar aún que el mandato del inconsciente comienza. Es ahí donde mi mente está más a gusto y quizá sea donde soy más creativa. Aunque dure solo pocos minutos.

Aceptando poco a poco que cambiar la forma de pensar y actuar de otros resulta casi imposible y que por mucho que intente evitarlo hay personas que prefieren seguir autolastimándose, me pregunto qué me deparará mañana.

Cualquier día es un buen día para morir. O para comprender el eterno silencio. O para luchar en contra de las injusticias establecidas.

O quizá sea mejor quedarse en la cama.

Aún no le he decidido.

PAZ Y AMOR