domingo, 31 de enero de 2010

Lo que siente al volver a respirar


Las cosas comienzan realmente cuando se ponen todas las cartas en la mesa. Al hacerlo pueden pasar muchas cosas, un abrazo, un beso, una lágrima, una sonrisa o incluso un eterno silencio.
Hay caminos que solo se toman para la auto-tortura, hay recuerdos que sólo vuelven para dañar y sentimientos que nunca serán comprendidos ni recíprocos.


La utopía de la normalidad, de la verdad, de llegar a comprender que por mucho que uno desee algo nunca llegará a suceder.


Sé que hay llamadas que nunca recibiré, que hay paredes que nunca me atreveré a derribar y que hay cosas que se irán conmigo a la tumba sin que nadie las llegue a saber nunca.


Lo bueno de que nada importe es que es más fácil darle cualquier otro sentido hasta a los más pequeños detalles.


No deseo encontrar un sitio, no quiero compasión ni creo que la necesite.


Creo firmemente que quien no sabe disfrutar del silencio aún tiene algo increíble que descubrir. No hay mejor sensación que pisar por primera vez la nieve virgen o la orilla de una playa. Y sé que hay gente que nunca sabrá vivir de verdad.


Sé que hay gente que me entendía y me ha abandonado, sé que hay gente que nunca llegará a comprender el verdadero significado de cada palabra, de cada gesto.


Hay días en los que ser invisible es una ventaja pues te permite observar el mundo en movimiento como si no te movieses con él. Y otros en los que apesta.


Mi año comienza el 31 de enero porque a mí me da la gana. Y porque en mi mundo, las miradas nunca son lo que parecen.


Del 2009 solo queda un recuerdo, un adiós y un gran gracias a quienes supieron estar ahí. A quienes me conocen y saben que por mucho que parezca que a veces no estoy si dices Cris hago chas y aparezco a tu lado.



PAZ Y AMOR

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