martes, 2 de febrero de 2010

El último disparo

Recuerdo cuando recordar no era doloroso, cuando mirar atrás era ver años de inocencia, porque he de confesar que yo una vez también fui inocente.


Y hoy me encuentro deseando que Peter Pan llame a mi ventana. Y me lleve a ese lugar en el que todo son aventuras y polvo de hadas.


Pero aquí, con los pies en la tierra, se me hace cada vez más raro respirar. Trago el humo que el cementerio de ilusiones deja pasar a través de las rendijas del metro. Vuelvo a mirar a los ojos a la desconocida que me saluda y siembro de nuevo más dudas en la realidad de la existencia.
El mundo se mueve de nuevo, una nueva estocada de realidad que me deja aún tambaleante.


Cuantas cicatrices quedan aun sangrantes. Cuanta agonía y que poco amor.


Quizá debería recordar que la magia no existe, que no se puede volar ni aunque poseas todos los recuerdos felices del universo.


Y por mucho que lo desee los muros de orgullo no se pueden derribar.



PAZ Y AMOR

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