
Sabes que decir. Te preparas, lo piensas, coges incluso un trozo de papel en tu mente y lo escribes, lo recitas. Pero al coger el teléfono, te arrepientes. Sabes que hacer, cómo pedir perdón, cómo decir que sientes causar daño sin quererlo y luego te arrepientes.
Porque a veces las palabras parecen vacías, porque a veces el viento es demasiado espeso. Porque el ser humano está compuesto de consecuciones de decisiones a cada segundo, algunas conscientes y otras automáticas pero que dirigen poco a poco un camino.
Porque a veces las palabras parecen vacías, porque a veces el viento es demasiado espeso. Porque el ser humano está compuesto de consecuciones de decisiones a cada segundo, algunas conscientes y otras automáticas pero que dirigen poco a poco un camino.
Hace frío, pero no fuera, sino dentro. Y quizá mi profesora tenga razón y si te descuidas acabas en el hoyo, pero hoy no me apetece pensarlo.
Cada día comprendo un poco mejor a las personas que han decidido apartarme de su vida o apartarse de la mía. Hay días en los que soy completamente insoportable y sin embargo hay otros en los que no soporto a nadie.
Cansada de luchar por hacer comprender que lo que está estipulado a mi me sabe a poco, que lo que algunos consideran normal para mi es insuficiente o excesivo, que el sacrificio sabe a poco cuando se habla constantemente de él.
Y sí, creo que constantemente me equivoco. Y quizá también critique demasiado, pero yo no tengo problemas con decir las cosas a la cara. Ni con dar abiertamente mi opinión si lo creo oportuno. Sin embargo parece que los demás prefieren la falsedad, como si no notase la mentira en los ojos, en la voz, en la expresión.
Supongo que es uno de esos días en los que me pregunto por qué aun me sigo sorprendiendo ante las acciones humanas. Quizá sea mejor dejar de esperar que en algún momento alguien sea capaz de sorprenderme de verdad.
PAZ Y AMOR
1 comentario:
No hagas tanto caso a la gente que habla de autopsias usando símiles con las comidas...
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