domingo, 18 de abril de 2010

Tormento


El universo tiene una extraña forma de reírse en tu cara. Quizás lo veamos así por el egocentrismo implícito en el ser humano o por la incapacidad que poseemos a veces de darnos cuenta de que en realidad no todo nos pasa en exclusiva.
Hay minutos que se hacen eternos mirando como las hojas caen del árbol extraño pues estamos en primavera y no en otoño. El mundo se revela ante nuestra estupidez en forma de terremotos, nubes tóxicas y otros terribles desastres demostrando que la Tierra es mucho más fuerte que cualquier egocéntrico humano.
No comprendo por qué pero me siento mucho mayor de lo que soy. Cada vez tengo más claro lo que quiero y lo que no. Donde me lo paso bien y donde quizá nunca encajé. Quizás sea un error continuar luchando por algo que no existe ya, no me gusta pensar así pero hay ratos que pienso que nunca existió realmente.
En los últimos meses me he dado cuenta de que si estoy callada y no digo nada pocas personas lo notan. El silencio te permite entender la absurda realidad, permite observar y hacerte a la idea de lo que realmente tienes en frente. Al cerrar la boca es cómo si los ojos viesen más.
Las nubes llenan Madrid de lluvia y mi cabeza de dudas. Si algún día tengo todo claro habré cedido definitivamente a la locura.
Sigue existiendo la posibilidad de que las cosas cambien. Pero la esperanza no sé donde la guardé pero ahora mismo no la encuentro. Puede que sólo sea una solitaria tarde de domingo o un silencio escalofriante que irónicamente me hace sonreír.

PAZ

1 comentario:

Anónimo dijo...

hay personas que no necesitan escucharte hablar para saber lo que dices,pero ese sabio arte empieza a fallar caido en olvido al echarte de menos