domingo, 6 de junio de 2010

Aunque tu no lo entiendas

La noche se vuelve solitaria, aburrida. Ni mi canción favorita consigue apagar el vacío que de repente me despierta e impide que vuelva al mundo del subconsciente. No consigo apartar el calor, olvidar las normas, soñar con otro tranquilo lugar.

No encuentro las razones por las que llegue a esta conclusión, no recuerdo quien era esa que estaba tan segura de lo que quería. No puedo evitar pensar en lo ausente, en lo desconocido, en lo pasado y en lo deseado. Dicen que cada oportunidad que se pierde la gana otro y que hay que arriesgar para ganar. Pero cuál es el refrán que explica cómo se pierde sin haber apostado, como se consigue alcanzar de nuevo el camino de la seguridad.

No quiero ni puedo más con la ausencia de brisa con las incontenibles ganas de gritar y bucear en el mar. Me encuentro llena de contradicciones y de deseos. De la esperanza perdida de no ser capaz de acabar sin más con lo que tengo que hacer y dejar de lamentarme.

Y sin saber porqué tiemblo, y me arrepiento. Pienso en que ahora mismo cogería el teléfono para decirles a unas cuantas personas que las echo de menos y para escupir a otras tantas. Recuerdo porqué abandoné la razón y pienso en escribir lo que siento.

Y del sin sentido nace esto.

PAZ Y AMOR