
La locura de una madrugada extremadamente rara se mantiene durante el día. La necesidad de apartarme del estudio, de ser otra persona distinta o más bien, con otras obligaciones. Tener una vida diferente sería el resumen.
Sé que llevo mucho sin escribir aquí, pero cada vez me cuesta más seleccionar que quiero compartir con el mundo, o más bien con las pocas personas del mundo a las que les importa lo suficiente para leerlo.
Para quien se sienta identificado con mi sentimiento de insignificancia os propongo un brindis porque lo mejor es lo que sólo unos pocos ven o eso me gusta pensar en los días positivos (que todo hay que decirlo, no abundan).
Quizá me he decidido a actualizar porque llueve, quien sabe. Puede que sea porque la ventana de mi cuarto no se cierra nunca y creo que se debe a que quiero tener una conexión constante con el exterior, con aire fresco.
Lleno mis pulmones de surrealismo y de una extraña ilusión que aún no se ha definido. Todo es extraño, como a mí me gusta.
Y sonrío al pensar en lo oscuro que hay que ser para poder ver que aún queda luz. Y no sólo en mis ojos. Te puedo asegurar que la he visto y no era el reflejo de la pantalla del ordenador.
Sé que es inútil dudarlo porque de verdad existen personas a las que no les importan una mierda los demás.
Y si queréis saber más leer el próximo capítulo que con suerte tendrá más ingenio.
PAZ Y AMOR.
1 comentario:
a veces hay que permanecer a oscuras para apreciar aquello que brilla con luz propia.
A mi me pasa cuando me asomo a tu oscuro rincon :)
Publicar un comentario