
-¿Qué quieres de mi?
-Te quiero a ti.
-No sé si eso existe.
-Eso me temía –y se marchó sin decir adiós.
-Te quiero a ti.
-No sé si eso existe.
-Eso me temía –y se marchó sin decir adiós.
Y tras una lágrima y una sonrisa irónica parece ser que mi reflejo me ha abandonado otra vez. Sólo espero que se acuerde de que si no vuelve a darme ninguna pista creo que nunca seré capaz de saber quién soy realmente. Pero por otro lado, ¿alguien lo sabe?
Puede que me guste quedarme quieta mirando cómo duele por creerme mis propias mentiras o mentirme para que me duela, quién sabe. Siempre he pensado que había cosas “mal” en mi cabeza. Es parte de mi locura.
Ahora sólo puedo levantar los ojos, mirar al mundo a la cara, andar el camino señalado y rezar por ser capaz de hacer lo que debo hacer y dejar de pensar en lo que nunca será.
Y aún así me lamento y no termino de creerme que esto me pase a mí, que hasta mi sombra haya buscado una mejor compañera. Ya ni Wendy podría ayudarme…
PAZ Y AMOR
No hay comentarios:
Publicar un comentario