El frío polar despierta mis sentidos. Madrid amanece vacío y silencioso. Sigo pensando que la verdadera realidad es el espejismo de un sueño. Cada día es cuestionablemente distinto. Luchamos por construir y escoger lo adecuado a lo que nos apetece aunque no siempre es lo que necesitamos. Pero hoy no me apetece elegir.
Camino por un sendero sin baldosas amarillas en el que hay muchos carteles, no siempre en un idioma comprensible, segura (al menos a ratos) de que el final del camino escogido será el adecuado.
No sé a dónde voy, a veces tengo dudas de donde vengo. Tengo la sensación constante de gritar en un desierto y sí, creo que por eso adoro el invierno. Hay días que diría tantas cosas y otros en los que necesito mucho silencio, volver a encontrar las fuerzas para dejar la apatía.
El mundo no deja de girar y no creo que deje de hacerlo pronto (aunque sigo esperando ver el fin del mundo en el 2012). El futuro, siempre inalcanzable, hoy me resulta indiferente. No hay nada más que ver las noticias que ahora son anuncios publicitarios o marketing sobre su liderazgo en la audiencia o leer cómo algunos piensan que escribiendo sobre lo mal que está todo van a cambiar algo.
El adviento que es para mí una pesadilla antes de Navidad supone la utopía de la conversión, el cambio. Y mientras algunos se plantean cambiar el movimiento de la humanidad yo me siento en mi camino a pensar. Hoy no quiero escoger dirección. Sólo así puedo ver bien todas las posibilidades. Y quizás de eso se trata, de ver las posibilidades y hacer algo con ellas. Se trata de aceptar que no se puede controlar todo y que cada momento es completamente distinto.
Y una hormiga sube por mi pantalón. Y me saca una sonrisa (como si la hormiga fuese a sonreírme). Siempre se me olvida que no estoy sola.
Cuando vuelva a ver la luz entonces encenderé la vela. Hasta entonces esperaré a oscuras.
PAZ Y AMOR
1 comentario:
Ya sabes que yo voy siempre por un camino distinto...Pero siempre llevo una linterna y un GPS. Así puedo encontrarte en cualquier momento y sentarme contigo, que de vez en cuando, no me viene mal hacer un alto en el camino.
BSS
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