Es un nuevo día, pero todo parece viejo. Se trata de una nueva semana pero parece más de lo mismo…
Cansada de intentar combatir contra el absurdo del mundo me encuentro en ese limbo olvidado por los teólogos y aceptado como lugar donde sentarse a ver qué pasa. Si, es un tiempo de reflexión pero también de independencia. Resulta fundamental saber dónde estamos para averiguar a dónde queremos ir.
No creo que todo sea tan sencillo, ni tan difícil. A veces hay que hacer lo que a uno le apetece simplemente por darse el capricho. Pero no es el momento. Las obligaciones pesan en forma de árboles talados llenos de hojas escritas por un yo pasado que no sé porqué pensó que estudiar era el camino…
Y la gente anda estresada con los nervios a flor de piel, dispuestos a saltar a la primera de cambio por tener una excusa para descargar todo en otro. Y a la vez para criticar. Los rumores, las críticas y las exigencias afloran con el polen y las fechas de exámenes como si los programas del corazón nos pagasen. El problema es cuando se vuelven excesivos, cuando se roza lo que resulta incluso dictatorial.
Seguiré haciendo lo que crea conveniente porque si no, ¿cómo podría aguantarme cada día?
Y entre dudas y sorpresas, dolores de cabeza y muchas horas frente al ordenador, pienso que un buen descanso en un territorio paradisíaco sería lo mejor que podría pasarme. Eso o una noche jonki sin ningún tipo de juicio. Lo dejo en manos de ese destino que escribiré pues me niego a pensar que ya esté forjado.
Cansada de intentar combatir contra el absurdo del mundo me encuentro en ese limbo olvidado por los teólogos y aceptado como lugar donde sentarse a ver qué pasa. Si, es un tiempo de reflexión pero también de independencia. Resulta fundamental saber dónde estamos para averiguar a dónde queremos ir.
No creo que todo sea tan sencillo, ni tan difícil. A veces hay que hacer lo que a uno le apetece simplemente por darse el capricho. Pero no es el momento. Las obligaciones pesan en forma de árboles talados llenos de hojas escritas por un yo pasado que no sé porqué pensó que estudiar era el camino…
Y la gente anda estresada con los nervios a flor de piel, dispuestos a saltar a la primera de cambio por tener una excusa para descargar todo en otro. Y a la vez para criticar. Los rumores, las críticas y las exigencias afloran con el polen y las fechas de exámenes como si los programas del corazón nos pagasen. El problema es cuando se vuelven excesivos, cuando se roza lo que resulta incluso dictatorial.
Seguiré haciendo lo que crea conveniente porque si no, ¿cómo podría aguantarme cada día?
Y entre dudas y sorpresas, dolores de cabeza y muchas horas frente al ordenador, pienso que un buen descanso en un territorio paradisíaco sería lo mejor que podría pasarme. Eso o una noche jonki sin ningún tipo de juicio. Lo dejo en manos de ese destino que escribiré pues me niego a pensar que ya esté forjado.
PAZ Y AMOR
2 comentarios:
^^ No dejes de escribir...
Si te sirve de consuelo, aunque dudo que sirva, llevo tiempo sin saber qué decir. Estoy buscándome y a la vez perdiéndome, me he sentido muy identificada con lo que has escrito.
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