
Sentada en los escalones de un portal miraba la gente pasar. Nadie le sonaba, ¿había tantos desconocidos en el barrio? Puede que fuese la primera vez que se paraba a mirar a la gente de verdad.
La primera gota siempre cae en la nariz, quizá por ser la parte más sobresaliente de la cara. Por fin llovía, y sin pensarlo salió a disfrutarlo.
Y allí bailando bajo la lluvia recordó que estaba aún viva, que las gotas mojaban su piel, que las sentía. La gente miraba con recelo a la extraña y aparentemente loca muchacha. Pero parecía que le daba igual.
Tenía asumida su locura.
La realidad nunca había sido tan clara, tan real. Como si se hubiese lanzado al vacío por un acantilado y estuviese disfrutando del shock que da el contacto del agua al final de la caída.
Ella se lo tomó como un principio, aunque principio y final siempre están unidos. Los extremos se juntan de una forma retorcida.
Quizá por eso es tan difícil terminar y empezar.
Más soñando con terminar de cogerle el tranquillo a esto de vivir, parece que los días pasan deprisa.
PAZ Y AMOR
2 comentarios:
Me sacaste una tremenda, extraña y retorcida sonrisa. Me encanta
me encanta... para no perder la costumbre... hacia mucho que no pasaba por aqui, y leyendo esto no se como ha pasado tanto tiempo, sabes desde hace mucho que me encanta como escribes. Los barrios siempre estan llenos de desconocidos y ademas la gente siempre va con prisa lo que hace que con mas razon no te suene nadie.
me gusta mucho la frase : tenia asumida su locura
Los dias siempre pasan volando y la vida pasa demasiado deprisa y kuando koges el trankillo a una parte de esa vida, ya paso y tienes k volver a cogerle el trankillo a otra....
un beso
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